Arte (televisión): Desmontando algunas mentiras y manipulaciones.


Esto que viene a continuación pretende ser un análisis de algunas de las evidentes mentiras y manipulaciones que se incluyen en un reportaje patrocinado y emitido por canal ARTE en marzo de 2018 (“España al borde de la crisis de nervios”, disponible en su web hasta el 24 de abril, de momento / está disponible también aquí).

El reportaje se presentó el 18 de marzo en el “Festival de cine y foro sobre derechos humanos”, en Ginebra, con la presencia de los huidos Carles de Puigdemont y Ana Gabriel, entre otras personalidades. Con posterioridad se ha emitido en diversas ocasiones en ARTE (canal de televisión de contenidos culturales, franco-alemán).

La selección de los momentos para el análisis -en realidad para la denuncia- ha sido algo difícil, porque prácticamente todo el documental está plagado de mentiras, de medias verdades y de omisiones vergonzantes, que ahogan y desacreditan todo su contenido.

Resultado de imagen de España al borde de una crisis de nervios
(La negrita entrecomillada se corresponde con transcripciones literales de lo que se oye o de lo que se lee en los subtítulos en español).

1. La Guerra Civil

Gabriel Rufián (ERC) sale explicando cómo “Nosotros –los catalanes- queremos recuperar lo que nos robaron hace 80 años, los valores republicanos frente a la monarquía. Eso es algo muy importante para la sociedad catalana, que se mantiene eminentemente republicana” (Minuto 7:10)

Justo después, la voz en off explica:
“En 1931 Cataluña había ya declarado la República. Cuando la guerra estalla, cinco años más tarde, Barcelona elige el campo antifascista”
A continuación aparecen imágenes de Franco, y se explica que éste, apoyado por Hitler, tardará tres años en aplastar el republicanismo en España.

Es simplemente falso que “Cataluña había ya proclamado la República en 1931”. Es una falsedad que viene acompañada por delante y por detrás de manipulaciones. La República se proclamó en Madrid, para el conjunto de España, incluida Cataluña.
Además, lo que se dice justo antes y después de esta frase, insiste en asociar a España con Franco y con la represión, y a Cataluña con la República, la libertad y la democracia. La Guerra Civil entendida como un conflicto entre España -representada por Franco- y Cataluña, que es la democracia y la República. Todo esto, curiosamente, muy en línea con cierta propaganda independentista.

Es perfectamente legítimo interpretar este inicio del documental como un insulto a las decenas de miles de seres humanos que murieron defendiendo la República fuera de Cataluña. Un espectador no español y algo despistado podría llegar a pensar que García Lorca debió de ser de Barcelona o de Tarragona (por no hablar de Antonio Machado, Miguel Hernández, León Felipe, etc).

Así se nos prepara el terreno para lo que viene. Desde el comienzo se induce a pensar: “La historia delsiglo XX es un claro precedente del actual conflicto: Cataluña defiende la libertad y la República. La España de hoy es la heredera de Franco”.


2. Estatut de Cataluña y sentencia del Tribunal Constitucional

(18:46): “Muchos denuncian una justicia parcial. Los doce jueces que componen el tribunal son mayoritariamente conservadores”

Sobre el Estatut se han escrito y dicho infinidad de mentiras, y de medias verdades. Por desgracia, este reportaje no nos va a ayudar a combatirlas.
Para empezar, la frase de arriba es, una vez más, falsa. El TC (Tribunal Constitucional) tenía mayoría progresista cuando se dictó la sentencia sobre el Estatut, en 2010. La ponente de la sentencia fue la progresista María Emilia Casas, también presidenta del TC. Dicha sentencia salió adelante con el apoyo del bloque progresista. Fueron magistrados conservadores los que presentaron votos particulares discrepantes, que pedían una sentencia más dura.

Ni puedo ni debo entrar aquí en detalles sobre este asunto. Sin embargo, sí es perciso hacer un par de puntualizaciones.
Es muy, muy dudoso que la sentencia del TC “vaciara el Estatut de su contenido” (18:20), como se afirma sin más (voz en off), dando a entender que es algo incontrovertible (de hecho, una amplia mayoría de expertos sostienen todo lo contrario).
Es aún más dudoso que tal sentencia fuera un ejemplo de “justicia parcial” (18:47), teniendo en cuenta que la demanda de inconstitucionalidad la había presentado el Partido Popular, que exigía invalidar 95 artículos, y que esta demanda quedó muy reducida y escasamente recogida en la sentencia final. El reportaje sugiere -casi afirma- que los jueces conservadores (a las órdenes del PP) dictaron una sentencia a la medida de los gustos e intereses de Rajoy y de su banda de odiadores de Cataluña y de todo lo catalán. Simplemente, la realidad de los hechos no sostiene nada de eso.

3. Corrupción 

ARTE escoge al juez Elpidio Silva y a Gabriel Rufián para hablarnos de la corrupción del Partido Popular; a nadie más. Se trata de una elección muy ponderada y equilibrada (esto es irónico). Por supuesto, se dice que el PP es "una organización criminal" (23:53; Elpidio Silva), "el partido más corrupto de Europa" (23;59; Gabriel Rufián), etc.
Hasta aquí, todo normal, aunque se trate de afirmaciones ciertamente dramáticas, algo exageradas, porque aún no se conoce de la existencia de ningún ranking de partidos corruptos en Europa, y el PP es verdad que hace lo que puede a este respecto, pero no está del todo claro que esté justificado declararle campeón europeo de la corrupción, sin pruebas para ello. En todo caso tales afirmaciones, aunque exageradas y algo burdas, tienen una base de realidad indudable: el PP está sumergido en toneladas de corrupción.

Justo aquí viene uno de los momentos más delirantes del documental:
Elpidio Silva (24:10): “Aquí lo que hay que comprender es que cuando la corrupción es galopante en Madrid, cuando la corrupción del centro, de la capital, alcanza un tal nivel, se hace contagiosa…” Entonces la voz en off recoge el guante: “…el contagio afecta a Barcelona y las instituciones catalanas…”
No se explica nada, no se da ningún contexto, la simplificación manipuladora es manifiesta.
No se dice que en Cataluña 30 de los 37 años de autogobierno han sido gestionados y controlados por el nacionalismo conservador. Se considera un "contagio" a toda la marea de corrupción clientelar de todos estos años desde el inicio de la autonomía (1980), perpetrada al calor del confortable control de la Generalitat por parte del nacionalismo, algo constatado ya por diversas sentencias, y que es clamor popular en Cataluña desde hace décadas. Son fruto de un "contagio" las comisiones ilegales sistemáticas en obra pública (el 3%, o el 5% acreditado por la sentencia del caso Palau); las acusaciones formales abiertas por desviaciones masivas de fondos públicos por parte del clan Pujol, por enriquecimiento ilícito de toda la familia; el caso de la herencia millonaria del propio Jordi Pujol en Andorra... Todo esto es el resultado de un “contagio”, es la consecuencia desgraciada de estar al alcance de un virus madrileño. Se deduce casi inevitablemente que la corrupción catalana -cuya dimensión, características y alcance no se detallan ni se mencionan- no posee un carácter autónomo, sino que es un desdichado daño colateral que tiene que sufrir Cataluña por estar sometida al poder de Madrid, que parece ser la madre, el padre y el origen de todos los males, incluida la corrupción.

Se nos explica de forma apresurada que Cataluña se contagia de este virus corrupto madrileño, y se hace entonces necesario encontrar un candidato alternativo a Artur Mas, que está aquejado del mal. Se busca un candidato libre de toda sospecha: Carles Puigdemont es el elegido. No se menciona tampoco que Puigdemont es miembro del mismo partido que Artur Mas, Convergencia, partido que ha tenido que refundarse y cambiar de nombre -PDeCAT-, acosado por múltiples casos de corrupción.
Puigdemont es “…un buen alcalde -de Gerona-, amable, honesto, leal, pacifista… Claro, no tiene experiencia…” (24:57; dice Concita de Gregorio, corresponsal de La Repubblica).
Fin del problema. Cataluña pasa de forma rápida y limpia la página de la corrupción.


4. Gobierno de Puigdemont. Omisión de las elecciones de Septiembre de 2015 y del proceso de desconexión.  Referéndum del 1 de Octubre

Sobre el gobierno de Puigdemont (27:05): “Pero, de momento, todos comparten el mismo objetivo: llevar a Cataluña al referéndum de independencia en 18 meses. En su camino se levanta un gran obstáculo: el jefe del gobierno madrileño, Mariano Rajoy”.

De nuevo una simplificación un tanto burda, y otra manipulación. Se viene haciendo desde inicio del reportaje, y se vuelve a repetir ahora: se transmite la idea del choque entre Puigdemont -el pacifista y honesto- y Rajoy -el obstáculo, el corrupto, el reaccionario, el del gobierno “madrileño”-. Con todo, lo más grave, quizás, es lo que se omite.
Se omite que al gobierno de Carles Puigdemont le preceden unas elecciones (27 de septiembre de 2015); elecciones que los nacionalistas, liderados por Artur Mas, pretenden que son un “plebiscito”, una “consulta definitiva” (palabras literales del propio Artur Mas).

Los independentistas acudieron en 2015 divididos a las urnas. De un lado, el bloque mayoritario (Junts pel Sí: coalición formada fundamentalmente por ERC y CDC -ahora PDeCAT-, con el apoyo de las entidades soberanistas Omnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana, entre otras). Por otro lado, están los independentistas anticapitalistas de las CUP, más pequeños y minoritarios.
Enfrente el resto, los contrarios a la independencia, cada uno con sus matices: desde los partidarios de un referéndum legal (la izquierda de Catalunya sí que es Pot), hasta el PP, pasando por el PSC (Partido de los Socialistas de Cataluña), y por Ciudadanos (partido de centro derecha, contrario a la independencia).
Hay que insistir y recordarlo: las elecciones de septiembre de 2015 eran para los independentistas un plebiscito, un referéndum por la independencia “definitivo”.

Los partidarios de la independencia perdieron su plebiscito -que no era tal legalmente, aunque sí para ellos-. Junts pel Sí y las CUP sumados alcanzaron un 47,8% de los votos emitidos. Consiguieron una mayoría en la cámara (el sistema no es proporcional), pero perdieron. En un referéndum o plebiscito, cuando se obtiene menos de un 50% de los votos, se pierde.
Perdieron, pero se negaron a reconocer su derrota, y lo hicieron sin dar ninguna explicación ni argumento que pudiera ser admitido por cualquier ser humano racional con una capacidad mínima para la lógica, las sumas, y las restas. Se negaron a reconocer su derrota, y a cumplir su propio programa electoral.
A los pocos meses, usando la mayoría parlamentaria que les había proporcionado su 47,8% de votos, iniciaron el camino de la desconexión unilateral. Aprobaron leyes que dieron cobertura a su referéndum del 1 de Octubre (referéndum que no estaba en su programa electoral). Aprobaron también la “Ley de transitoriedad”, embrión constitucional de la nueva República, que ordenaba una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) a los dos días de un eventual triunfo del sí en el referéndum. Los independentistas, haciendo uso de su mayoría parlamentaria autonómica y de su control del gobierno, se apoderaron de La Generalitat, y la declararon de facto independiente. Procedieron a desobedecer de forma abierta –e incluso arrogante- al Tribunal Constitucional, ignoraron las advertencias de los propios expertos asesores del Parlament (letrados, que les informaban de que estaban completamente fuera de la ley), y obviaron incluso las advertencias en el mismo sentido del Consejo de Garantías Estatutarias de la Generalitat, etc. Además, hicieron todo esto con una mayoría parlamentaria exigua, que no les permitía ni siquiera modificar una coma del Estatuto Autonómico de Cataluña.

El reportaje omite esa derrota en 2015, y omite también el resto del proceso de desconexión que acabo de relatar sumariamente. El documental ignora lo sucedido en los días 6 y 7 de septiembre de 2017, verdadero punto de partida dramático y traumático de todo lo que iba a venir. En aquellos días de septiembre de 2015 se vulneraron en el Parlament todas las leyes y todos los reglamentos que se podían vulnerar en Cataluña. Quedará para el recuerdo y para la historia el apasionado discurso de denuncia de Joan Coscubiela, de Catalunya sí que es Pot (poco sospechoso de franquista).

Pero parece que el documental de ARTE tiene prisa por llegar al día de gloria: el referéndum del 1 de Octubre. Referéndum que es presentado inevitablemente fuera de contexto, como caído del cielo. Se nos proporciona entonces la habitual profusión de imágenes de la policía usando la “violencia contra inocentes ciudadanos que quieren ejercer su derecho al voto de forma civilizada y pacífica, etc.”

Y para rematarlo todo (32:46): “Madrid pierde la guerra de las imágenes, y la guerra de las urnas. 90% de los votos se declaran favorables a la independencia”
Otra vez “Madrid…”. Otra vez se identifica al enemigo del independentismo con “Madrid…” Ni se menciona a los otros catalanes, a la mayoría de catalanes no independentistas que se negaron a participar en un referéndum que era una pieza clave en un proceso secesionista que los excluía. Esos otros catalanes son presentados bastantes minutos después como fundamentalmente venidos de fuera, y se hace de forma fugaz y precipitada, en una aparición casi fantasmagórica que dura menos de 4 minutos (del 37:40 al 41:20).

Lo más escandaloso es que se habla de los resultados del referéndum (90% a favor de la independencia) sin explicar casi nada de lo que está directamente relacionado con ese resultado en concreto: sin explicar que solo participó un 43% del censo; sin explicar que ningún organismo internacional, ni público ni privado, había validado la celebración del referéndum; sin explicar que no hubo campaña; sin explicar que era ilegal e inconstitucional (no porque lo “decidiera Madrid”, sino porque era evidentemente ilegal e inconstitucional, y así lo determinó el TC por unanimidad); sin explicar que no tuvo absolutamente ninguna garantía procesal; sin relatar que los propios “observadores internacionales” llamados a dar validez a la votación –todos ellos próximos a la causa independentista- se negaron también a validar la legitimidad del resultado, etc, etc.

La distorsión es total, grotesca.

5. Declaración Unilateral de Independencia (DUI)

Aparece Carme Forcadell (42:09): “La resolución de declaración de independencia del Parlamento queda aprobada por 70 votos a favor a favor, dos en contra y dos en blanco”.

Lo primero que llama poderosamente la atención es que Forcadell dice en catalán “deu en contra” (“diez en contra”), pero tanto la voz en off del reportaje -en fránces-, como los subtítulos en español hablan de “dos”. Es un error considerable. Habrá que suponer que se trata solo de un error.

A pesar de que en un momento pasajero se habla de “una Cataluña dividida”, luego se presenta la votación, una vez más, sin dar a conocer un dato fundamental: el Parlamento de Cataluña tiene 135 escaños (asientos, parlamentarios), de los cuales solo participaron en la votación 82, ausentándose el resto (los parlamentarios de Ciudadanos, PSC y PP).
En general en el documental, y particularmente en este momento, llama muchísimo la atención la ausencia de referencias a los líderes de la oposición en el Parlamento de Cataluña: Inés Arrimadas, Miquel Iceta y García Albiol. Ni existen.
Es particularmente llamativo que en ningún momento, a lo largo de los 55 minutos que dura el reportaje, ni siquiera se mencione a Ciudadanos, ni a su líder, Inés Arrimadas. Incluso a pesar de que Ciudadanos es hoy la fuerza política más votada en Cataluña.

Se muestran imágenes del Parlament en las que claramente se ve (43:14) cómo hay muchos asientos vacíos en los que se han dejado banderas de España y de Cataluña. Y es, otra vez, sorprendente que no se explique lo que pasa: una parte enorme de los parlamentarios se ha ausentado de la votación, porque no la consideran legítima. Esos parlamentarios representan a casi dos millones de votantes, que sumados a los representados por los que sí votaron, pero en contra, conforman una mayoría de catalanes que están en contra de la independencia y del proceso secesionista unilateral.

Aparece Ada Colau analizando justamente esta imagen, y lo que dice no tiene nada que ver con esas ausencias. Colau nos cuenta que para ella es llamativo que los líderes independentistas no están contentos, no parecen felices. Es el propio Puigdemont el que justo después nos comenta también estas imágenes del Parlament el día de la DUI (43:40): “Estábamos tristes, porque sabíamos que teníamos ante nosotros a un Estado con una pulsión autoritaria y una violencia sin límites”.

El episodio termina (43:55): “Madrid aplica el artículo 155 de la Constitución, que pone la región bajo tutela, destituye al gobierno y disuelve el Parlamento
Otra vez: “Madrid”. A estas alturas va quedando claro: “Madrid” es España, es el gobierno, es el Tribunal Constitucional, es un todo continuo y homogéneo –capitaneado por Rajoy- que prohíbe y lo hace todo imposible…
Puigdemont de nuevo (44:05): “Se trata de un golpe de Estado, desde el punto de vista constitucional…”
Las frases de Puigdemont son siempre la última palabra -de hecho, son palabras suyas las que cierran el documental-. A pesar de que sí hay algunas opiniones contrarias a la independencia, éstas nunca aparecen como contrapunto concreto a las de Puigdemont, que adquieren de ese modo un peso enorme (a pesar de su contenido a veces delirante). A lo largo del documental el ex-president es el hombre humilde, quizás torpe, pero honesto y sincero. Es un Don Quijote contemporáneo, derrotado, vencido por un poder inmenso que lo aplasta a él, y a su causa.
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Conclusión.

Es verdad, como acabo de reconocer arriba, que el documental contiene opiniones y puntos de vista críticos con el independentismo. Algunos son interesantes, aunque son brevísimos, y se presentan de forma entrecortada.
Sin embargo, el conjunto está tan lleno de medias verdades, de omisiones, de manipulaciones y de mentiras, que estas opiniones contrarias a la independencia sirven justamente para darle una pátina de aparente veracidad y credibilidad a un todo que está caracterizado en realidad por todo lo contrario, sirven solo para hacer parecer verdadero lo que es falso, imparcial lo que es claramene parcial.

El documental no cumple su función, no sirve para que un telespectador no familiarizado con la complejidad y los detalles del conflicto se pueda formar una opinión acorde a la realidad de los hechos. Desgraciadamente, lo que ARTE ha haecho ha sido persentar al mundo un documental que da una visión distorsionada y sesgada de un problema que es grave para millones de catalanes y de españoles, y que puede derivar en un conflicto serio a nivel europeo.

Comentarios

  1. Muy buen análisis, Alfredo. Sintetiza de manera muy accesible las simplificaciones que los independentistas vienen presentado de cara a la galeria europea, e ilustra cómo de bien estas están funcionando. Cláramente han sacado una gran ventaja a los unionistas en el tema de propaganda. Confirmo que en Alemania hay una proporción considerable de la ciudadanía que apoya la causa indepe.

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